Noviembre de 2013

El infortunio se cebó con el Sunderland en su visita al campo del Hull. Un gol en propia puerta de Carlos Cuéllar a los 25 minutos, la lesión del meta Westwood y las expulsiones de Cattermole y Dossena antes del segundo tiempo condicionaron un partido donde los hombres de Poyet nunca arrojaron la toalla.
Pese a las adversidades, los Black Cats pelearon hasta la extenuación y le pusieron las cosas muy complicadas al Hull que, pese a su superioridad numérica, no se encontró nunca cómodo en el encuentro y vieron como se les pudo escapar el partido. Cuéllar se resarció de su error en el único gol del partido y volvió a mostrar sus buenas formas fajándose en defensa.
Pese a la derrota, el Sunderland puede irse satisfecho por su imagen y por la franca mejoría en su juego. No dio nunca por perdido el encuentro y de cara al futuro se ven signos positivos para remontar el vuelo en el campeonato.